lunes, 2 de abril de 2012

Distinguir el rojo del verde, clave para el desarrollo singular de la inteligencia humana

Cualquier organismo, desde la bacteria a la ballena, debe adaptarse a su ambiente para poder sobrevivir y dejar una descendencia; nosotros no somos una excepción. Sobre cada hecho concreto de la visión nos podemos preguntar qué lo causa (cómo) y como es que existe (por qué); no hay un como sin un por qué. Por ejemplo, a diferencia de todos los demás mamíferos a excepción de los monos africanos, nosotros somos capaces de distinguir el rojo del verde. La respuesta a la pregunta "cómo" es: tenemos tres tipos de células sensibles al color en lugar de dos, y combinamos de una cierta manera las respuestas. La respuesta a la pregunta "por qué" es: hace millones de años, durante nuestra evolución en África, la capacidad de distinguir frutos maduros y hojas tiernas y comestibles de color rojo entre la vegetación verde incrementó las probabilidades de alguno de nosotros de sobrevivir y dejar descendientes, mediante una mas eficiente alimentación que permitió el desarrollo de la inteligencia debido al excedente de tiempo disponible; en consecuencia, de generación en generación, hemos desarrollado tres tipos de células sensibles al color y un cierto modo de combinar las respuestas. Para decir las cosas tal como son, vemos los objetos como estables,unitarios, completos, separados del fondo, tridimensionales, colocados a una cierta distancia, constantes en claridad, color tamaño y forma, permanentes en el tiempo, solo porque eso ha ayudado a nuestros antepasados a reproducirse.

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